Calma y tormenta

CVGFExiste en todo momento la certidumbre del por siempre hasta que se nubla la vista y se evaporan los mañana y un día de éstos.

Así, en un instante se pierde todo. Ya no más. La hora y día en que habitualmente suena el teléfono ensordece mi día. En un par de ocasiones me encontré con un sonar y en un vuelco del tiempo esperaba escuchar…!… pero reacciono,  ese breve segundo en que se me olvida la fecha se esfuma y entonces, se me escapa un latido. La llamada no es la que espero.

Un año casi y me sigo levantando los domingos tomando el teléfono por instinto a la misma hora.

– Te quiero pa.

– Cuidate mucho. Te quiero mijo.